domingo, 3 de marzo de 2013
ENCUENTRO
Es en el surco de tu frente donde se dibuja la angustia por poseerme más que con tus ojos, y es tu mirada la que va acariciando mis caderas, sosteniendo el contorno de mis senos, grita tu silencio, él me anuncia todas tus emociones, puedo percibir el temblor de tus labios conteniendo el deseo, y ese leve matiz ansioso que se oculta buscando no escapar, has desnudando tu voz ante mí, susurras "te deseo" y los démas lo ignoran.
Tus manos crispadas, atadas a la orilla del desespero, son chispa del incendio que me crece bajo el vientre, mínimo el contacto y me derrites la calma, son ellas herramienta del placer que se adivina, ansiosas, van prometiendo hacer camino por mi cuerpo.
Ahí, en el medio de todos se fue gestando la entrega, se ha iniciado el delirio, el lenguaje de nuestros cuerpos lo dice todo, demudado, tu rostro es papiro donde se escribe que el fuego amenaza incendiarte, quemarlo todo.
Ya a solas, en respuesta a ti, mis senos se crecen anhelando el contacto de tus labios, desnudo mi cuerpo va reclamándote con urgencia ante la caricia de tu mirada, en este encuentro furtivo donde el roce fue peligro y el silencio un tirano, inicia el juego anhelado, donde lo que callamos fue un grito en suspenso, y el preludio al extenso dialogo que tendrán nuestros cuerpos.
M. Alexandra
Húmedos
Vas cerrando
espacios,
moldeas mis
formas,
murmuras “te
quiero”,
me desarmas
con el calor de tu tacto.
Cálido, me espanta el frío
tu aliento cuando me recorre
en suaves y aterciopeladas caricias
que nacen de tu boca.
tu aliento cuando me recorre
en suaves y aterciopeladas caricias
que nacen de tu boca.
Huella clara de tu presencia
me habita el cuerpo
donde el rastro queda
de húmedos y profundos
besos que me despiertan las ganas.
M. Alexandra
domingo, 16 de diciembre de 2012
ÉXTASIS
Has llegado a mí silenciosamente,
y como ladrones tus dientes van adquiriendo uno a uno mis suspiros,
de leves huellas has de vestir mi recuerdo tras cada encuentro.
Tu mano es fuego y tus ojos son vitrales, prismas de luz llevándose la noche,
que cadencia crean tus besos en mi piel, eres una hecatombe,
somos lluvia, humedecemos la noche que crece,
amor a cuatro manos y dos bocas,
"ánclate hasta el delirio", murmuras, en la cabalgata me cedes ser el jinete,
campo abierto son nuestros cuerpos, en el umbral del grito me silencias a besos,
no hay sed mientras tú eres el oasis donde bebo,
acunas mi sexo en tus labios, como respuesta a tu lengua de fuego
te aprisionan mis piernas para no permitir que escapes.
Penetra el día, y con un último segundo entre la vida que se me escapa
y la muerte que me renace, deliro extasiándome en tus silencios rotos.
Temblando cedo a cada embate tuyo, suspirando libero de su prisión a mis manos,
danzan en tu espalda dejando surcos, el espasmo viene,
y unidos, entrelazados, al éxtasis nos entregamos.
M. Alexandra
viernes, 14 de diciembre de 2012
DESEOS
Te escabulles, reptas por mi ser, escapas, alargas tus dedos a mí y estremeces mi piel no
dormida, hay sensaciones hasta antes de
ti desconocidas que ahora anhelo, sonríes
malicioso, te apoderas de mi vientre en
un beso que se hace castigo interminable hasta llegar al monte de Venus en mi cuerpo, señorial arropas con tus labios la fuente de
tus deseos, me bebes cual agua de río, tu mirada es un incendio que me quema, cede la cera de mi cuerpo a la extensión de
tus lenguas de fuego, me moldeas, amanece
ahí, afuera.
Y hay tantos murmullos creciendo que se confunden con mi respiración agitada, oscura, cobran vida tus dedos y pintan mi carne, intento mantenerme ecuánime, (¿pero quién logra la cordura entre tus besos?) Atrapas mi flor de loto y suavemente la deshojas.
Y hay tantos murmullos creciendo que se confunden con mi respiración agitada, oscura, cobran vida tus dedos y pintan mi carne, intento mantenerme ecuánime, (¿pero quién logra la cordura entre tus besos?) Atrapas mi flor de loto y suavemente la deshojas.
Has abierto senderos nuevos por mi cuerpo, sostienen tus manos mis deseos hasta el
estremecimiento entero.
Por un instante te detienes y me miras, (sonríes) suspendes todo movimiento, ya no hay mariposas en mi vientre, ya no hay fuego en mi piel, el volcán nuevamente duerme tras el estallido, sí, te
diviertes, me evitas el tacto.
Cierro los ojos y me besas los suspiros, vuelve el calor a recorrerme, sé tu destino, sé que al final nuevamente habrás de poseerme.
M. Alexandra
CONJUNCIÓN
Confusa, tras ser tan diferentes somos conjunción,
sí, con la ansiedad de quien descubre un mundo,
asomo al espejo de tu mirada
en esta desnudez de nuestros cuerpos,
me descubro como por primera vez,
como a un horizonte, te miro como un árbol despojado,
me estremeces, me cubres,
te haces raíz en mí, dentro, semilla creciendo,
fuego que purifica, deseo que arrasa.
Creas claridad desde la oscuridad de tus ojos,
ahí se esconde el cielo, cantas,
te haces ave
y me compartes el vuelo.
M. Alexandra
INDIFERENTES
Hay orgasmos que se nos han quedado en las manos,
lúbricos anhelos y amorosos gemidos que han dormido
ante la indiferencia, no hay cielo si el infierno de la duda nos posee.
Te olvidas de mí y yo finjo que ya te he olvidado,
en esa guerra de egos se erige triunfante la helada, no hay besos, sopla el viento deshojando las ganas.
La caricia yace dormida, un glaciar nos aprieta los muslos,
y se asfixia todo deseo a la espera de un sol que incinere la distancia que nos abraza.
M. Alexandra
UNA VEZ MÁS
Atravieso mi propio ser para alcanzarte,
despojada de temores absurdos
que detienen mis ansias.
Recorro sin prisa el afrutado
sabor de tu sexo,
me hundo en tu carne,
respiro tu aliento.
Elevo en ti el mismo deseo
que me quema de ganas,
sintiendo tus besos bajo tus manos soy cera,
moldeas mis formas
mientras mis uñas te dejan recuerdos.
Mi sonrisa es amplia,
mi deseo inmenso,
tú, el temblor en mi cuerpo,
me arquea el ataque de tus besos,
respuesta silenciosa antes de los jadeos.
No hay silencio, somos voces,
maliciosa disfruto el sentirte en mí,
(dentro)
y se muere la noche,
y en deseo estás preso,
y mis piernas te atrapan,
te enciendo con mil besos.
Ya tu cuerpo es mi cuerpo,
nos fundimos ardiendo,
y se queman las ganas,
nos regresa el aliento,
a esperar nuevamente
por el próximo encuentro...
M. Alexandra
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