domingo, 3 de marzo de 2013
ENCUENTRO
Es en el surco de tu frente donde se dibuja la angustia por poseerme más que con tus ojos, y es tu mirada la que va acariciando mis caderas, sosteniendo el contorno de mis senos, grita tu silencio, él me anuncia todas tus emociones, puedo percibir el temblor de tus labios conteniendo el deseo, y ese leve matiz ansioso que se oculta buscando no escapar, has desnudando tu voz ante mí, susurras "te deseo" y los démas lo ignoran.
Tus manos crispadas, atadas a la orilla del desespero, son chispa del incendio que me crece bajo el vientre, mínimo el contacto y me derrites la calma, son ellas herramienta del placer que se adivina, ansiosas, van prometiendo hacer camino por mi cuerpo.
Ahí, en el medio de todos se fue gestando la entrega, se ha iniciado el delirio, el lenguaje de nuestros cuerpos lo dice todo, demudado, tu rostro es papiro donde se escribe que el fuego amenaza incendiarte, quemarlo todo.
Ya a solas, en respuesta a ti, mis senos se crecen anhelando el contacto de tus labios, desnudo mi cuerpo va reclamándote con urgencia ante la caricia de tu mirada, en este encuentro furtivo donde el roce fue peligro y el silencio un tirano, inicia el juego anhelado, donde lo que callamos fue un grito en suspenso, y el preludio al extenso dialogo que tendrán nuestros cuerpos.
M. Alexandra
Húmedos
Vas cerrando
espacios,
moldeas mis
formas,
murmuras “te
quiero”,
me desarmas
con el calor de tu tacto.
Cálido, me espanta el frío
tu aliento cuando me recorre
en suaves y aterciopeladas caricias
que nacen de tu boca.
tu aliento cuando me recorre
en suaves y aterciopeladas caricias
que nacen de tu boca.
Huella clara de tu presencia
me habita el cuerpo
donde el rastro queda
de húmedos y profundos
besos que me despiertan las ganas.
M. Alexandra
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