Ven...
Quiero tu lengua como saeta
hiriéndome el sexo,
y tu mano libre aprisionando
el temblor de mi vientre.
Te quiero sobre la superficie
de mi deseo para ahogarnos juntos
en cada muerte pequeña
que me sobrevenga.
Ven...
Te quiero dócil y dominante.
Libre de ideas y preso del placer
en nuestros cuerpos hambrientos.
Te necesito, urgente,
como mar arribando a la playa seca,
como sol alimentando
a la tierra inundada.
Ven...
Te quiero mío y tuyo.
te busco cedido
pero no derrocado.
Seamos magma y arcilla.
Ven a mí
mientras la espera se rompe
y a ti me empuja.
Dejemos que dialoguen
nuestros silencios rotos,
que se amen nuestras soledades
mientras tú y yo
nos devoramos sin pausa.
Ven...
Eclipsemos la luna.
M. Alexandra





