domingo, 16 de diciembre de 2012

ÉXTASIS



Has llegado a mí silenciosamente, 
y como ladrones tus dientes van adquiriendo uno a uno mis suspiros, 
de leves huellas has de vestir mi recuerdo tras cada encuentro.
Tu mano es fuego y tus ojos son vitrales, prismas de luz llevándose la noche, 
que cadencia crean tus besos en mi piel, eres una hecatombe, 
somos lluvia, humedecemos la noche que crece,
amor a cuatro manos y dos bocas,
"ánclate hasta el delirio", murmuras, en la cabalgata me cedes ser el jinete,
campo abierto son nuestros cuerpos, en el umbral del grito me silencias a besos,
no hay sed mientras tú eres el oasis donde bebo,
acunas mi sexo en tus labios, como respuesta a tu lengua de fuego 
te aprisionan mis piernas para no permitir que escapes.
Penetra el día, y con un último segundo entre la vida que se me escapa 
y la muerte que me renace, deliro extasiándome en tus silencios rotos.
Temblando cedo a cada embate tuyo, suspirando libero de su prisión a mis manos, 
danzan en tu espalda dejando surcos, el espasmo viene, 
y unidos, entrelazados, al éxtasis nos entregamos.
M. Alexandra

viernes, 14 de diciembre de 2012

DESEOS



                                                 
Te escabulles,  reptas por mi ser,  escapas,  alargas tus dedos a mí y estremeces mi piel no dormida,  hay sensaciones hasta antes de ti desconocidas que ahora anhelo,  sonríes malicioso,  te apoderas de mi vientre en un beso que se hace castigo interminable hasta llegar al monte  de Venus en mi cuerpo,  señorial arropas con tus labios la fuente de tus deseos,  me bebes cual agua de río,  tu mirada es un incendio que me quema,  cede la cera de mi cuerpo a la extensión de tus lenguas de fuego,  me moldeas,  amanece ahí,  afuera.
Y hay tantos murmullos creciendo que se confunden con mi respiración agitada, oscura, cobran vida tus dedos y pintan mi carne,  intento mantenerme ecuánime,  (¿pero quién logra la cordura entre tus besos?)  Atrapas mi flor de loto y suavemente la deshojas.
Has abierto senderos nuevos por mi cuerpo,  sostienen tus manos mis deseos hasta el estremecimiento entero.
Por un instante te detienes y me miras, (sonríes) suspendes todo movimiento,  ya no hay mariposas en mi vientre,  ya no hay fuego en mi piel,  el volcán nuevamente duerme tras el estallido,  sí,  te diviertes,  me evitas el tacto.
Cierro los ojos y me besas los suspiros,  vuelve el calor a recorrerme,  sé tu destino,  sé que al final nuevamente habrás de poseerme.

M. Alexandra

CONJUNCIÓN




Confusa, tras ser tan diferentes somos conjunción,
sí, con la ansiedad de quien descubre un mundo,
asomo al espejo de tu mirada 
en esta desnudez de nuestros cuerpos,
me descubro como por primera vez, 
como a un horizonte, te miro como un árbol despojado, 
me estremeces, me cubres, 
te haces raíz en mí, dentro, semilla creciendo, 
fuego que purifica, deseo que arrasa.
Creas claridad desde la oscuridad de tus ojos, 
ahí se esconde el cielo, cantas, 
te haces ave 
y me compartes el vuelo.

M. Alexandra

INDIFERENTES




Hay orgasmos que se nos han quedado en las manos,
lúbricos anhelos y amorosos gemidos que han dormido
ante la indiferencia, no hay cielo si el infierno de la duda nos posee.
Te olvidas de mí y yo finjo que ya te he olvidado, 
en esa guerra de egos se erige triunfante la helada, no hay besos, sopla el viento deshojando las ganas.
La caricia yace dormida, un glaciar nos aprieta los muslos, 
y se asfixia todo deseo a la espera de un sol que incinere la distancia que nos abraza.

M. Alexandra

UNA VEZ MÁS




Atravieso mi propio ser para alcanzarte,
despojada de temores absurdos
que detienen mis ansias.

Recorro sin prisa el afrutado
sabor de tu sexo,
me hundo en tu carne,
respiro tu aliento.

Elevo en ti el mismo deseo
que me quema de ganas, 
sintiendo tus besos bajo tus manos soy cera,
moldeas mis formas
mientras mis uñas te dejan recuerdos.

Mi sonrisa es amplia, 
mi deseo inmenso,
tú, el temblor en mi cuerpo, 
me arquea el ataque de tus besos, 
respuesta silenciosa antes de los jadeos.

No hay silencio, somos voces,
maliciosa disfruto el sentirte en mí, 
(dentro)
y se muere la noche,
y en deseo estás preso,
y mis piernas te atrapan,
te enciendo con mil besos.

Ya tu cuerpo es mi cuerpo,
nos fundimos ardiendo,
y se queman las ganas,
nos regresa el aliento,
a esperar nuevamente
por el próximo encuentro...

M. Alexandra

domingo, 9 de diciembre de 2012