Atravieso mi propio ser para alcanzarte,
despojada de temores absurdos
que detienen mis ansias.
Recorro sin prisa el afrutado
sabor de tu sexo,
me hundo en tu carne,
respiro tu aliento.
Elevo en ti el mismo deseo
que me quema de ganas,
sintiendo tus besos bajo tus manos soy cera,
moldeas mis formas
mientras mis uñas te dejan recuerdos.
Mi sonrisa es amplia,
mi deseo inmenso,
tú, el temblor en mi cuerpo,
me arquea el ataque de tus besos,
respuesta silenciosa antes de los jadeos.
No hay silencio, somos voces,
maliciosa disfruto el sentirte en mí,
(dentro)
y se muere la noche,
y en deseo estás preso,
y mis piernas te atrapan,
te enciendo con mil besos.
Ya tu cuerpo es mi cuerpo,
nos fundimos ardiendo,
y se queman las ganas,
nos regresa el aliento,
a esperar nuevamente
por el próximo encuentro...
M. Alexandra
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